Los brókeres suelen adoptar un modelo de gestión interna de riesgos para ejecutar operaciones dentro de su ecosistema utilizando datos de mercado del proveedor. Aunque este enfoque es rentable y fiable, presenta varios inconvenientes.
Este modelo genera un conflicto de intereses entre brókeres y traders, ya que los brókeres obtienen beneficios cuando los traders sufren pérdidas. A medida que los traders mejoran su rendimiento, aumentan los gastos de la empresa, lo que obliga a elevar las comisiones y reduce la competitividad.
Para equilibrar estos procesos, los brókeres deben atraer nuevos clientes de forma continua, lo que incrementa los riesgos operativos.
Además, los brókeres pueden carecer de transparencia en el proceso de fijación de precios, lo que puede generar cotizaciones desfavorables para los clientes.